- Una investigación de Hábitat para la Humanidad revela que los costos de vivienda están llevando a las personas a reducir gastos en alimentación, utilizar sus ahorros y postergar atención médica.
- El estudio global llamado “Un hogar, pero ¿a qué costo?”, recoge las experiencias de 30.758 personas en 22 países.
- Seis de estos países son de América Latina y el Caribe, en donde el 74% considera que muchas personas viven en viviendas donde no está garantizado sentirse seguras.
LATINOAMÉRICA (Octubre 06 de 2026) Tener una vivienda no siempre significa contar con estabilidad habitacional. Para tres de cada cuatro personas encuestadas, cubrir los costos asociados a su hogar ha significado reducir otros gastos, utilizar recursos destinados a emergencias o asumir compromisos adicionales para poder permanecer en ella.
Esta es una de las principales conclusiones de “Un hogar, pero ¿a qué costo?”, la más reciente investigación global de vivienda realizada por Hábitat para la Humanidad que recoge las experiencias de 30.758 personas en 22 países y examina cómo los costos de vivienda están afectando sus decisiones cotidianas, su bienestar y sus posibilidades futuras.

El 75% de las personas encuestadas afirma haber reducido al menos un gasto durante el último año para poder cubrir los costos de vivienda. Entre ellas, 33% redujo gastos en alimentos, 32% utilizó ahorros o fondos de emergencia y 13% retrasó o evitó atención médica. Además, 31% señala haber asumido trabajo adicional para hacer frente a estos costos.
La presión es mayor entre quienes tienen menos alternativas habitacionales. El porcentaje de personas que ha reducido algún gasto para cubrir los costos de vivienda alcanza 89% entre quienes viven en condiciones informales y 84% entre los hogares de menores ingresos, frente al 75% general.
La presión habitacional también afecta la posibilidad de permanecer en la vivienda
Los resultados muestran que el desafío no termina cuando una persona consigue un lugar donde vivir. El 48% de las personas encuestadas considera que un problema o contratiempo inesperado podría poner en riesgo su capacidad de permanecer en su vivienda. Entre quienes viven en arreglos informales, esta proporción llega al 68%.
“Un hogar, pero ¿a qué costo?” también identifica una relación entre los costos de vivienda y la percepción de seguridad. A nivel global, 40% de las personas encuestadas acepta algún nivel de riesgo relacionado con su vivienda porque las opciones que considera más seguras están fuera de su alcance. Entre quienes viven en condiciones informales, la proporción llega al 61%.
América Latina y el Caribe: seguridad y protección frente a fenómenos extremos
La investigación incluyó seis países de América Latina y el Caribe: Argentina, Barbados, Brasil, Guatemala, México y Trinidad y Tobago.
En estos países, 74% de las personas encuestadas considera que muchas personas viven en viviendas donde sentirse seguras en su entorno no está garantizado, frente al 62% registrado en el conjunto de países participantes.
La protección frente a fenómenos meteorológicos extremos también aparece como una dimensión de la experiencia habitacional en la región. 18% de las personas encuestadas en América Latina y el Caribe señala que su vivienda no las protege adecuadamente frente a fenómenos como calor, frío o inundaciones, mientras que 26% identifica esta protección como una de las principales prioridades al pensar en una mejor vivienda.

En México y Barbados, 31% de las personas encuestadas identifica la protección frente a fenómenos meteorológicos extremos como una de sus principales prioridades habitacionales. En Trinidad y Tobago, 23% señala haber postergado o evitado mejoras que podrían reducir los efectos del clima extremo debido a los costos de vivienda.
Estos resultados muestran que la experiencia de la vivienda en la región involucra dimensiones que van más allá de su costo, como la posibilidad de permanecer en ella, sentirse seguro y contar con protección frente a condiciones que pueden afectar el hogar.
El costo de la vivienda también condiciona decisiones de futuro
La presión habitacional se extiende a decisiones que van más allá de las necesidades del presente. El 56% de las personas encuestadas afirma que los costos de vivienda dificultan considerar la posibilidad de formar una familia, una proporción que aumenta al 62% entre la Generación Z y los Millennials.
Además, 58% de los padres y madres encuestados teme que los costos de vivienda estén limitando las oportunidades de sus hijos.
“Esta es una de las encuestas más amplias e inclusivas que se han realizado sobre la experiencia de la vivienda, porque no se limita a analizar sus características físicas o estructurales, sino que busca entender cómo las personas viven realmente esa experiencia. Los datos muestran que el costo de un hogar no termina en lo que una familia paga por él: cuando cubrir ese costo significa reducir gastos en alimentación, utilizar los ahorros o postergar atención médica, también estamos hablando del costo que tiene la vivienda sobre la vida cotidiana de las personas”, asegura Ernesto Castro García, vicepresidente de Área para América Latina y el Caribe de Hábitat para la Humanidad Internacional.

Bases del estudio
“Un hogar, pero ¿a qué costo?” fue desarrollada por Hábitat para la Humanidad para complementar las mediciones tradicionales sobre vivienda con información sobre cómo las personas experimentan su situación habitacional y los sacrificios que realizan para permanecer en ella. La investigación fue realizada entre el 10 de abril y el 30 de junio de 2026, mediante encuestas representativas a nivel nacional en 22 países, con la participación de 30.758 personas.
Natalia Zapata Vásquez
- Senior PR & Communications Specialist Habitat for Humanity International – LAC
- Oficina de América Latina y el Caribe, San José, Costa Rica
- Oficina: (506) 4102-3359 ext 4000. WhatsApp: +57 3104569789
- NZapata@habitat.org • habitat.org
Fuente: Central de Noticias AndeanWire
